No hay ningún acontecimiento histórico en España más visitado en obras de todo tipo de formato que la Guerra Civil que transcurrió entre 1936 y 1939. Pero, como el conflicto duró tanto y fue tan cruento –puede decirse que inauguró, como prólogo de la Segunda Guerra Mundial, formas de combate mucho más mortíferas que las que se habían conocido hasta entonces–, siguen trascendiendo episodios poco conocidos que conmueven a quien se acerca a ellos por primera vez. Y también sigue inspirando relatos inspirados directamente en ellos.
Es el caso, por ejemplo, de los que reúne el escritor de Santa Coloma de Gramenet Paco Santana en su sexto libro, ‘El lenguaje de los huesos’ (Terra Ignota), de reciente publicación. La ausencia de piedad es quizás la característica más destacada del mundo que rescatan sus páginas, que sirven también de recordatorio de lo que puede suceder cuando los odios fratricidas que se han acumulado durante años finalmente se liberan.
La llegada de una sanguinaria columna del ejército nacional a un tranquilo valle pirenaico, ya muy cerca de la frontera con Francia, dos días después de que los últimos republicanos cruzaran derrotados hacia el país vecino constituye quizás el relato más estremecedor de los que reúne el libro. Algunos de sus habitantes se habían creído hasta entonces a salvo de los horrores de la guerra, pero pronto descubren que un enfrentamiento civil es propicio para que emerjan no solo las disputas ideológicas; las rencillas personales se resuelven en esta ocasión de la peor manera posible.
Tres narraciones
También en la narración que abre el libro, en la que dos desconocidos –un joven y un viejo– comparten celda, miedo y desprecio mutuo en lo que parece ser su última noche vivos, tiene un lugar central la incomprensión y el desamparo que siempre acompañan a las guerras de este tipo. La historia que lo cierra, sobre un oficial médico del ejército republicano cuyo estado de ánimo evoluciona de esperanzado a sombrío conforme avanza la ofensiva del Ebro –el último intento republicano, ya en 1938, de romper las líneas franquistas para contener la ofensiva y tratar de esperar el inicio de una contienda europea que implicara también a España–, tiene los mismos ingredientes.
«Todas nuestras esperanzas se han desvanecido tan pronto como humo de tabaco al viento. La noticia corre por las trincheras y las cotas regadas con la sangre de los nuestros. Francia e Inglaterra nos abandonan a nuestra suerte. Hitler y el nazismo han logrado su victoria y la cobardía de Europa nos condena a nosotros tanto como a ellos. En la ciudad de Múnich se ha orquestado la traición de la que alguna vez habrán de dar cuenta», explica el oficial médico en una de las cartas que escribe a su madre que, recuperadas por Francisco Etxeberria, antropólogo forense de la Universidad del País Vasco en la actualidad, constituyen el núcleo de ese relato.
«Está inspirado en el caso del oficial que encontraron en una fosa con las cartas a su madre todavía guardadas», dice el autor de ‘El lenguaje de los huesos’. «Y también habla de que hay que tener cuidado con la polarización y con la división, porque somos un país un poco beligerante. La Guerra Civil me interesa mucho porque creo que las heridas todavía están abiertas y eso hay que enseñarlo de alguna manera», añade.
La Operación Carchuna
No es la primera incursión de Santana en las historias de la Guerra Civil, siempre con afán histórico y aproximación periodística. El autor publicó en 2018 ‘Niños de la noche’, que abordaba uno de los episodios concretos más espectaculares –y a la vez menos conocidos popularmente– del enfrentamiento. Se trata de la Operación Carchuna, que se llevó a cabo el 23 de mayo de 1938: una incursión relámpago en la costa de Granada, a pocos kilómetros del municipio de Motril. En ese punto había un castillo convertido en prisión durante la guerra, que esa noche recibió la visita de un heterogéneo comando republicano –formado por soldados y brigadistas internacionales– que asesinó a los cuatro carceleros y logró liberar a los cerca de 300 presos encerrados allí.
La Operación Carchuna estuvo muchos años olvidada porque, evidentemente, a la historiografía franquista no le interesaba recordarla, hasta que a principios de este siglo unos cuantos estudiosos la rescataron, con el testimonio directo de algunos de los supervivientes de aquel rescate.
«Ese hecho se sabía solo en la zona en la que ocurrió prácticamente, casi no se había hablado«, recuerda Santana. «Y, además, a mí me interesan mucho los efectos de la guerra sobre las personas. Es decir, hasta qué punto el drama que ocurre afecta la vida de un país. Si te pones a escuchar ahora, volvemos a oír palabras como ‘guerracivilismo’ y hay que ir con cuidado en caer en actitudes irresponsables y frívolas», subraya.
Si ‘Niños de la noche’ fue el primer libro de Santana sobre la guerra, y ‘El lenguaje de los huesos’ es el segundo, Santana promete cerrar la trilogía con otro volumen. «Estoy absolutamente seguro de que vamos a descubrir cosas que no se sabían», sostiene el autor. «Tengo la impresión de que en cierta manera a veces se ha abordado la Guerra Civil de forma simple, en el sentido de que se habla de un bando y del otro, de los choques, pero no hay muchas intrahistorias dentro de cada batalla, no se cuenta lo que ocurrió ahí dentro tanto en las filas de la República como entre las golpistas. Creo que hay un campo ahí todavía por estudiar», añade.
Suscríbete para seguir leyendo
