Caputo culpó a la gente por la inflación: No podemos forzarlos a tener pesos si no quieren

Compartir:

Este jueves, el ministro de Economía Luis Caputo dejó una definición que expone el rumbo del gobierno. Reconoció que la inflación volvió a acelerarse, admitió un “retroceso” en su propio plan y, lejos de asumir la responsabilidad, le echó la culpa a “la gente”. El problema para el ministro no sería su plan de ajuste, ni la deuda externa impagable, el estancamiento de la economía o el sometimiento al FMI, sino la psicología dañada de los argentinos.

“Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete, ocho meses”, afirmó. Pero la explicación que dio expone el núcleo de su visión, “no podemos controlar la demanda, no podemos forzarlos a ustedes a tener pesos en el bolsillo si no quieren”.

El planteo no solo es cínico, también invierte la realidad. Nadie elige no tener pesos cuando los salarios no alcanzan y los precios suben todas las semanas. El problema no son los trabajadores que no llegan a fin de mes, sino los grandes empresarios y el propio Gobierno que ponen como prioridad el pago de una deuda externa fraudulenta y sostener la fuga de capitales.

Te puede interesar: Marchemos masivamente a Plaza de Mayo el 24 de Marzo

La desaceleración inflacionaria que el gobierno celebraba meses atrás se sostuvo sobre una recesión profunda, despidos y un deterioro acelerado del poder adquisitivo. Los salarios siguen corriendo por detrás de los precios y se mantienen en niveles históricamente bajos. Según cifras oficiales, el poder de compra de los trabajadores registrados cayó en el último año (acumulando una fuerte pérdida en la última década) siendo el sector estatal el más afectado.

A esto se suma el ajuste sobre jubilaciones, programas sociales y presupuesto público. Los recortes en subsidios se tradujeron en tarifazos que encarecen el costo de vida, mientras el gobierno prioriza mostrar superávit fiscal ante el FMI y los acreedores. El resultado combina caída del consumo, deterioro social y una inflación que vuelve a acelerarse. Frente a ese cuadro, el gobierno no revisa su política y responsabiliza a la sociedad.

La fraudulenta deuda externa y un modelo al servicio del capital financiero

En el mismo simposio, Caputo dejó otra señal preocupante. Aseguró que el gobierno no planea volver a los mercados internacionales para refinanciar vencimientos por unos US$ 9.000 millones entre 2026 y 2027, pero afirmó que ya tiene “opciones más baratas” de financiamiento. No dio detalles y se limitó a insistir en que el mercado se va a enterar en los próximos meses. La frase abre interrogantes sobre el tipo de endeudamiento en curso, las condiciones y las posibles garantías involucradas.

Mientras tanto, el riesgo país sigue elevado (por en encima de los 600 puntos) y el propio ministro reconoció que la posición financiera no está tan equilibrada como le gustaría. La supuesta estabilidad, entonces, se apoya en una estructura frágil plagada de contradicciones profundas.

También te puede interesar: Nueva encuesta: rechazo mayoritario al Gobierno en medio de la crisis y los escándalos

Las declaraciones del ministro son consecuencia de la lógica de un modelo que descarga la crisis sobre las mayorías mientras garantiza negocios para los grandes grupos económicos. Cada tarifazo, cada caída del salario y cada recorte presupuestario tiene como contracara el cumplimiento de los compromisos con los acreedores.

El problema de fondo no es la “confianza” sino quién paga la crisis. Por eso, es necesario romper con el FMI, desconocer de forma soberana la deuda externa y reorganizar la economía sobre nuevas bases, poniendo los principales resortes bajo control de quienes viven de su trabajo. Es el único camino posible para sacar al país de la dependencia y el atraso.

También puede interesarte