La lista de muertos y asesinados es larga y se extiende hacia el pasado. El último añadido es Alí Larijaní, líder hasta este martes del Consejo de Seguridad Nacional iraní, pero hay muchos más nombres: Alí Shamjaní, asesor principal del exlíder supremo, el ayatolá Alí Jameneí. Alí Jameneí, líder supremo de Irán hasta el 28 de febrero. Mohammad Pakpour, líder de la Guardia Revolucionaria desde junio de 2025 a febrero de 2026. Pakpour sucedió en el cargo a Hosein Salamí. Hosein Salamí, asesinado en junio de 2025.
La lista sigue, por supuesto. Mohammad Bagherí, jefe del Estado mayor. Fereydoon Abbasi y Mohammad Mehdi Tehranchi, científicos nucleares. Y más en el pasado: Qasem Soleimaní, líder de las Fuerzas Quds. Mohsen Fajrizadeh, padre del programa nuclear iraní.
Hay muchos más, claro está. La mayoría ha muerto por los bombardeos israelíes durante la guerra actual, pero Tel Aviv lleva décadas realizando operaciones encubiertas y asesinatos selectivos dentro de Irán, sobre todo contra científicos del programa nuclear, ‘eliminados’ a la antigua usanza: tiroteos, pequeñas escaramuzas y, sobre todo, emboscadas en carreteras.
Las formas de asesinato de Israel, sin embargo, cambiaron el verano del año pasado, cuando lanzó la guerra de 12 días en junio y consiguió con sus bombardeos acabar con casi toda la plana mayor militar iraní.
Entonces, Israel no tocó al estamento político. Esto ha cambiado ahora. Tel Aviv —EEUU no es realiza estos asesinatos selectivos— va a por todos y contra todos, sin excepción ni distinción. Incluso el presidente iraní, el moderado Mesud Pezeshkian, ha sido objetivo. Pezeshkian apenas tiene poder dentro de la República Islámica, y es visto como un reformista dentro de las altas esferas persas. Es, aún así, un objetivo.
«No sé por qué los estadounidenses y los israelíes no lo entienden. La República Islámica tiene una estructura política establecida. La presencia o ausencia de un individuo no afecta a esta estructura. No hay para nosotros nadie más importante que nuestro líder, e incluso cuando fue asesinado el sistema funcionó para encontrar un reemplazo rápidamente», aseguró este martes por la noche en una entrevista a Al Jazeera el ministro de Exteriores iraní, Abbás Aragchi, quien incluso se refirió a él mismo: Irán encontraría «a otro que tome mi posición, en caso de que sea asesinado».
Dudas y miedos
Israel, sin embargo, busca con estos descabezamientos sembrar el miedo entre los cargos intermedios de la República Islámica, mientras alienta a los iraníes a salir a la calle ante el posible vacío de poder.
En sus ataques en los últimos días, Tel Aviv ha dejado de lado los bombardeos contra posiciones de lanzamiento de misiles balísticos y de drones y se ha centrado en golpear estaciones de policía y centros de los paramilitares Basij, el grupo encargado de la represión a los manifestantes en Irán. En el bombardeo que mató Larijaní, de hecho, también murió el comandante en jefe de este grupo, Gholamreza Soleimaní.
«Los que vengan detrás puede que no sean más radicales que los que están ahora, pero sin duda tendrán menos experiencia y generarán menos confianza, tanto dentro del estamento clerical como dentro de la Guardia Revolucionaria. Asesinar a alguien como Larijaní hace que el régimen sea sin duda más caótico, pero no necesariamente más débil«, escribe Maziar Baharí, director de la publicación de Derechos Humanos iraní IranWire, cuya base está fuera del país persa.
«La siguiente persona en la línea de sucesión es sin duda Mohammad Bagher Ghalibaf —actual presidente del Parlamento y antiguo comandante de la Guardia Revolucionaria—, quien es más cercano que Larijaní a la guardia, pero no tiene tantas conexiones clericales. Ghalibaf se presenta como un hombre nacionalista y fuerte. ¿Podría ser él el siguiente objetivo de Israel?», se pregunta Baharí.
Más en camino
Israel, sin duda, ha indicado tras el asesinato de Larijaní que continuará con su campaña de bombardeos y asesinatos en las altas esferas del poder iraní. El primer ministro Binyamín Netanyahu incluso aseguró este martes que su objetivo era «eliminar a los líderes para darles una oportunidad a los iraníes para que tomen ellos mismos las riendas de su propio destino«.
Si embargo, lo que podría estar consiguiendo es una fortificación del sistema, según los expertos. «Si uno mira cómo el asesinato de Alí Jameneí dio poder a los sectores más radicales y ultraconservadores dentro de la República Islámica, entonces la muerte de Larijaní tan solo puede ser entendida como un acelerador de ese camino», ha dicho en las últimas horas Ellie Geranmayeh, experta iraní en el ‘think tank’ European Council on Foreign Relations. «Israel parece estar atacando a aquellos que serían capaces de encontrar una solución política a la guerra, tanto internamente como externamente», continúa la académica.
Acabe ocurriendo o no un cambio de régimen en Teherán, en cualquier caso, Tel Aviv busca destruir e inflligir tanto daño como sea posible a Irán.
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