La familia de Mario Jara, desaparecido en el accidente ferroviario de Adamuz, ha llegado a primera hora de este miércoles al centro cívico Poniente Sur de Córdoba. Poco después, llegaba la triste confirmación del fallecimiento de Mario, de 42 años, natural de Córdoba, pero que llevaba residiendo toda su vida en Huelva. Ha sido la pareja de su madre, Miguel Cotán, quien ha hablado con los medios de comunicación para contar que Mario “era una persona enormemente buena”.
El destino o la mala suerte han querido que Mario falleciera el día de su cumpleaños y en la misma provincia en la que vino al mundo. Nació un 18 de enero en Córdoba y murió en la misma provincia también un 18 de enero, el de 2026, una fecha que ya quedará marcada para siempre en uno de los calendarios más tristes de esta provincia y de todo el país.
Había hecho el examen de prisiones en Madrid
Como ha relatado Miguel, Mario formaba parte del grupo de estudiantes y profesores que viajaron el fin de semana a Madrid para presentarse a las oposiciones de funcionario de prisiones. Él era opositor y en un momento del viaje desde Madrid a Huelva se levantó junto a unos profesores para ir al vagón cafetería, fue por esto, cree Miguel, que terminó perdiendo la vida.
En estos momentos complicados, el padre político de Mario ha cargado duramente contra Renfe, empresa a la que ha calificado como “lo peor de lo peor” y contra la que piensan emprender acciones judiciales. En el lado positivo de su experiencia ha nombrado tanto a Cruz Roja como a Protección Civil, que “han estado sufriendo a la misma vez que nosotros”.
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Un agente, con uno de los perros de la Unidad Cinológica de la Guardia Civil, en la zona cero del accidente de Adamuz. / Manuel Murillo
Un total de cuatro perros de la Unidad Cinológica de la Guardia Civil de Madrid trabajan desde ayer martes en la búsqueda de restos cadavéricos y biológicos en la zona cero de la tragedia de Adamuz. Así lo ha explicado Jorge Liñán, agente de esta unidad, quien ha detallado que los animales rastrean un área especialmente compleja para este tipo de labores.
Liñán no ha precisado si los perros han localizado algún cadáver o resto biológico relevante para la investigación, aunque sí ha subrayado que se trata de una zona con “muchos olores diferentes” y que la lluvia “dificulta considerablemente las tareas”. “Es un entorno complicado”, ha resumido el cabo.
Los perros cuentan con distintos niveles de experiencia y reaccionan de manera diferente cuando detectan algún indicio útil, ya sea ladrando, deteniéndose o rascando el suelo. Además, los animales realizan periodos de descanso programados para evitar la saturación de su olfato y mantener la eficacia del rastreo.
La familia de Mario Jara, desaparecido en el accidente ferroviario de Adamuz, ha llegado a primera hora de este miércoles al centro cívico Poniente Sur de Córdoba. Poco después, llegaba la triste confirmación del fallecimiento de Mario, de 42 años, natural de Córdoba, pero que llevaba residiendo toda su vida en Huelva. Ha sido la pareja de su madre, Miguel Cotán, quien ha hablado con los medios de comunicación para contar que Mario “era una persona enormemente buena”.
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Fuentes de la Junta de Andalucía acaban de elevar a 43 las víctimas mortales en el accidente ferroviario de Adamuz, tras la aparición de un nuevo cuerpo en las tareas de rescate de los trenes afectados en el trágico suceso.
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Tres fiscales de la Fiscalía provincial de Córdoba están participando en la investigación de las causas de la tragedia ferroviaria ocurrida el domingo pasado en Adamuz. El siniestro ha dejado, por el momento, 42 víctimas mortales y el fiscal jefe de Córdoba, Fernando Sobrón, ha afirmado este miércoles que «no hemos tenido antes una tragedia de estas características».
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Mario Jara nació en Córdoba un 18 de enero, misma provincia y misma fecha, 42 años después, en la que ha perdido la vida. Mario es una de las víctimas mortales del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz el pasado domingo y en la mañana de este miércoles su fallecimiento ha sido notificado a sus familiares. Vivía en Huelva desde los tres años, como ha contado, entre tristeza y mucho enfado, su padre político, Miguel Cotán.
“Era una persona enormemente buena”, relataba Miguel a los medios de comunicación entre la fina lluvia que caía frente al centro cívico Poniente Sur, donde todavía quedan familiares que aguardan noticias de los desaparecidos. Mario viajaba en el Alvia destino Huelva y formaba parte del grupo de opositores y profesores que habían estado en Madrid con motivo de las oposiciones de funcionario de prisiones.
