La DEA se ha convertido en el mejor aliado de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de la Agencia Tributaria para combatir el narcotráfico a gran escala desde el Archipiélago. La Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos es un colaborador necesario para el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil en la lucha por neutralizar el envío de grandes cargamentos de estupefacientes a Europa a través de la Ruta Atlántica. Sólo en los últimos seis meses su rol ha sido crucial para desactivar cuatro operativos que posibilitaron la incautación de 19.985 kilos de cocaína y 40 de metanfetaminas y más de un centenar de arrestos en aguas próximas a Canarias. Si alargamos esa buena sintonía con los agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA) a un periodo de 48 meses [entre enero de 2022 y enero de 2026] los datos son abrumadores: 35. 409 kilos de drogas y 170 personas detenidas. El último capítulo se conoció hace unos días con la interceptación del United S. con 9.994 kilos de cocaína, la mayor cantidad de droga aprendida en Europa en una sola operación. Estamos, de largo, en el momento más dulce de la relación que mantienen desde hace décadas la agencia adscrita al Departamento de Justicia estadounidense con el Ministerio del Interior. Y es que la DEA lleva años ayudando a España a anular esta amenaza, pero ha sido recientemente cuando ha destinado a varios especialistas de manera permanente para analizar las conexiones de los narcos con Canarias y Galicia, los dos puntos calientes de una travesía que vuelve a estar a pleno rendimiento después del paréntesis que se abrió con la crisis del covid-19.
Varios de sus agentes estudian desde hace años el interés de los narcos por explotar la ‘Ruta Canaria’
Ahora la DEA sabe dónde está Ofra, conoce mejor las infraestructuras portuarias insulares y fruto del estrecho vínculo que ha desarrollado con agentes de la Udyco (Policía Nacional) o UCO(Guardia Civil) se han podido saldar con éxito investigaciones del calibre de la Operación Silbo, que posibilitó una treintena de arrestos en Tenerife, La Gomera, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, o una alianza que se conoció hace dos semanas que relacionada la remisión a Tenerife de 40 kilos de metanfetaminas [la segunda cantidad más alta que se ha bloqueado en Europa] propiedad del cártel de Silanoa (México), una de las organizaciones delictivas más peligrosas que operan a nivel internacional. El hecho de que el Gobierno estadounidense le haya colocado una etiqueta de «organización terrorista» ha intensificado su presión sobre una red que lleva tiempo intentando abrir una conexión europea a través de Canarias. Sobre todo, en un periodo en el que los investigadores de la DEA han estrangulado la entrada de droga en Estados Unidos propiedad de los narcos de Sinaloa, cuyo núcleo principal se localiza en la ciudad de Culiacán [sede del clan de los Guzmán], y de los miembros del cártel de Jalisco, su eterno rival, no el único, cuando de lo que se trata es de alijar grandes cantidades de coca. Otros delincuentes con las que se las tienen tiesas son los componentes del cártel de Juárez, el cártel del Golfo, Los Lobos y Los Zetas.
La DEA espera en las Islas
La colaboración entre España y la DEA no es nueva. Su relación es larga y estable. La información fluye en ambas direcciones sin obstáculos, algo que también conocen los contrabandistas. En Canarias [y en Galicia cuando es necesario] hay varios expertos que trabajan codo con codo con unidades de élite en Madrid que se ponen en marcha en cuanto madura una de sus investigaciones. La que se conoció hace dos semanas, por nombrar uno de los ejemplos más recientes, se fraguó mucho antes de que se oficializada un comunicado de prensa en el que se anunciaba la captura de Chema, un conocido traficante residente de La Laguna al que se le asocia con los 40 kilos de metanfetaminas, un búnker en el que se escondieron tres millones de euros y el cártel de Sinaloa: los tiempos a la hora de unir las piezas de un operativo contra el tráfico de drogas son igual de lentos que los trámites que hay que cumplir para entrar en el círculo compensatorio de la Ley de Dependencia, pero las prisas son malas consejeras cuando de lo que se trata es de desmontar una estructura piramidal y con múltiples pistas falsas.
Ahora la DEA sabe dónde está Ofra, conoce mejor las infraestructuras portuarias insulares y fruto del estrecho vínculo que ha desarrollado con agentes de la Udyco (Policía Nacional) o UCO(Guardia Civil) se han podido saldar con éxito investigaciones del calibre de la ‘Operación Silbo’
Los enlaces de la DEA en España conocen muchos detalles de las conexiones con el exterior. Las oficiales que se establecen a través de los ocho aeropuertos y puertos y, a su vez, las menos frecuentes que están conectadas con la llegada de embarcaciones deportivas, buques que se lanzan al Atlántico con cocaína en sus tripas [es la droga que acapara casi el cien por cien de los envíos que se realizan desde un embarcadero colombiano, mexicano o venezolano] que en muchas ocasiones se carga en alta mar, alejado de los radares de alta precisión que la DEA y sus colaboradores tienen pegados a la costa. En junio del pasado año, durante la activación de la Operación Sombra, un entramado policial que posibilitó una veintena de arrestos y la aprensión de 3.800 kilos de cocaína, se tiró de los G.E.O. y la Udyco (Policía), Europol, DEA y de policías colombianos, portugueses, caboverdianos, franceses y polacos para neutralizar a una red colombiana-brasileña que se había hecho con un hueco en la distribución rápida de estupefacientes entre Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura: entre los 60 vehículos que se incautaron había 19 embarcaciones y motos acuáticas.
La reactivación de la ‘Ruta Atlántica’
¿Por qué se ha reactivado la Ruta Atlántica? Expertos de la Guardia Civil y Policía Nacional consideran que tras el parón que se dio durante la pandemia [en el Atlántico no se movía una chalupa sin que quedara expuesta a los seguimientos de los satélites] los narcos han reordenado sus planes. Penetrar en las fronteras de los Estados Unidos conlleva un riesgo mayor [la organización Trump está lanzando en la actualidad un feroz ataque contra los narcos mexicanos, por no decir nada de lo que ha sucedido recientemente con las narcolanchas venezolanas] y, por lo tanto, África se presenta como una nueva oportunidad de negocio para revitalizar el mercado europeo con coca y drogas de diseño.
En su intento por hacer llegar los fardos [se organizan con un peso de entre 30 y 40 kilos] a suelo africano en el camino se topan con las Azores y Canarias, que no siempre suele ser el destino final a pesar de los comunicados en los que se insiste de manera machacona «interceptado un barco a tantas millas del Archipiélago». Lo más habitual es esconder [«enfriar»] los alijos en la costa del Sáhara Occidental para, una vez se ha verificado que el camino puede ser seguro activar la Vía del Sahel hasta Libia o Gibraltar. El siguiente movimiento, siempre cocinado a fuego lento, es buscar una oportunidad propicia para trasladar la mercancía a Amberes, Rotterdam o Estambul, ciudades desde la que se pueden abrir conexiones con la totalidad del continente europeo, Oriente Próximo o Asia.
En los últimos 48 meses colaboró en la incautación de casi 35 mil kilos de droga cerca de las Islas
Todo se estudia al detalle con tal de colocar un buen alijo en el punto exacto [la policía sabe que se envían partidas menores como señuelos en una especie de juego del gato y el ratón en el que no siempre gana el mismo bando], es decir, la meteorología, las comunicaciones, la vigilancia aduanera o si es un paso de buques de guerra, la opción de contar con el apoyo de un telematón [un pecio abandonado que se utiliza como repostaje para las lanchas rápidas y que en alguna ocasión ya se les asocia con la migración clandestina que parte de las costas africanas con rumbo a las Islas] y, si hace falta, con la compra de un informante de calidad: no es la primera vez que se tantea la opción de encontrar una de esas gargantas profundas dentro de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a cambio de un pastizal.
Gastar mucho si al final se consigue el objetivo no es un problema para gente que moviliza toneladas de drogas [casi siempre se paga en b o con la complicidad de entidades bancarias opacas instaladas en paraísos fiscales], es decir, que aunque suene desorbitado pagar entre 1,6 y 2,1 millones de dólares por contratar un barco con una decena de marineros, bien empleado está si una red acaba sorteando todos los controles policiales existentes y coloca la coca en el mercado.
La «ayuda» del mal tiempo
Además del uso de teléfonos satélites [son más difíciles de localizar] que se conectan a determinadas horas y días, el empleo de unas comunicaciones encriptadas y el camuflaje de las embarcaciones [pesqueros, grandes buques que transportan combustibles, contenedores o grano y veleros de competición y recreo o buques en estado ruinosos como el United S.], los narcos pagan a expertos o invierten en equipos de precisión para conocer las condiciones meteorológicas que se van a encontrar en la travesía entre América y Europa. Muchas veces, incluso, aprovechan la presencia de la borrasca de las Azores para añadir una situación de riesgo a un viaje de por sí muy peligroso. Conocen bien que en las jornadas de tormentas o mar gruesa [olas que superan en ocasiones los 15 metros de altura] la vigilancia no es extrema y, por lo tanto, hay que intentarlo con todas las fuerzas aunque eso signifique tirar de unas cuantas cajas de biodraminas. Cualquier esfuerzo que se haga valdrá la pena para llegar al punto en el que aguardan las narcolanchas para el trasvase. Esa es la antepenúltima o penúltima parada [en ocasiones se acometen varios saltos para despistar a los vigilantes] antes de poner rumbo a a tierra firme, si antes no te han pillado con las manos en la masa.
Tirarse a la aventura a cruzar el Atlántico con un buque con serias dificultades para flotar [embarcaciones chatarras] es una posibilidad por la que se inclinaron hace unos días unos narcos serbios que fueron neutralizado a 290 millas náuticas de las Islas tras un intercambio de datos con la DEA.
Preguntas y respuestas
¿Qué es la DEA?
La Administración de Control de Drogas (Drug Enforcement Administration) es una agencia adscrita al Departamento de Justicia de los Estados Unidos dedicada a combatir el contrabando y el consumo de drogas. Se creó en julio de 1973 durante la presidencia Richard Nixon.
¿Puede actuar en el extranjero?
Sí. De hecho, sus agentes llegaron a participar de manera activa en la búsqueda del expresidente Nicolás Maduro (se ofreció una recompensa de 25 millones de dólares) antes de que se desplegara el pasado 3 de enero la Operación Resolución Absoluta sobre el Fuerte Tiun de Caracas.
¿Tienen efectivos enelArchipiélago?
No, pero sí enlaces con experiencia en operaciones contra el narcotráfico que residen en Madrid. Su rol es colaborar con la Policía Nacional, Guardia Civil y la Agencia Tributaria en misiones para desactivar cargamentos de droga detectados cerca de Canarias y de la costa gallega.
¿Cuál ha sido su última colaboración en las Islas?
Hace unos días desactivó el envío a Canarias de casi diez toneladas de cocaína desde América para abastecer el mercado europeo, pero antes interceptó una gran escultura de mármol (Popeye) que llegó a Tenerife con 40 kilos de metanfetaminas propiedad del cártel de Sinaloa.
¿Qué es el cártel de Sinaloa?
Es una organización criminal mexicana dedicada al tráfico internacional de drogas y otras actividades delictivas. El Departamento de Estado de Estados Unidos la incluyó en la lista de «organización terrorista» y está en el punto de mira de los investigadores de la DEA.
¿Es su primer intento de entrar en Canarias?
No, están documentadas otras tentativas del cártel de Sinaloa (CDS o cártel del Pacífico) para hacerse un hueco en las Islas. Ya en el arranque de 2023 la Policía Nacional y la DEA interceptaron la llegada de 24 kilos de cocaína desde México. Hubo cinco detenidos en distintos puntos de la geografía española, uno en Tenerife.
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