Entre lecturas varias, el reciente cruce entre el Córdoba CF y el Mirandés en el Bahrain Victorious Nuevo Arcángel (2-2) dio para mucho, desde lo estrictamente competitivo -con otro episodio gris para la racha-, hasta también prácticamente lo simbólico. Y es que frente a los jabatos, dos piezas de la actual plantilla lograron rebasar una barrera numérica y emocional que pocas veces se ha logrado tumbar a lo largo de la historia reciente: los 100 partidos como blanquiverde. Fue ese el caso de Isma Ruiz y Carlos Albarrán, precisamente, dos de los buques insignia del plantel desde el curso 2023-2024 y que en el presente, tres campañas después y una categoría por encima, siguen acumulando hitos tanto colectivos como individuales en el club.
Isma Ruiz, el eje
En el caso del centrocampista granadino, el centenar llega en el momento justo: el de mayor madurez competitiva de su carrera. A sus 25 años, el de Gójar no solo ha consolidado su rol, sino que ha elevado su influencia dentro del sistema de Iván Ania, hasta convertirse en una pieza prácticamente innegociable.
Los números refuerzan esa sensación. En lo que va de temporada, Isma Ruiz acumula 2.560 minutos repartidos en 29 encuentros -28 de ellos como titular-, siendo el segundo futbolista del plantel con mayor presencia sobre el césped. A ello suma un tanto -ante el Racing de Santander, que no sirvió para puntuar-, en un curso en el que su peso va mucho más allá de lo estadístico, siendo el eje sobre el que pivota todo el mediocampo, en el que el casting se abre en torno a las otras plazas: Requena, Ortiz, Theo Zidane, Del Moral…
Su llegada, tras cerrar etapa como cedido en el Ibiza y desvincularse del Granada -club en el que se formó y con el que llegó a competir en Europa-, no fue inmediata en cuanto a protagonismo. Durante su primera campaña en El Arcángel, marcada por la competencia interna y la fortaleza del binomio Álex Sala-Youssouf Diarra, fue creciendo de forma progresiva hasta cerrar el curso como pieza clave en el ascenso a LaLiga Hypermotion.
Ya en el fútbol profesional, dio un nuevo salto. El pasado curso finalizó como el segundo jugador de campo más utilizado por el técnico asturiano, con 2.962 minutos en 35 partidos, todos ellos como titular. De hecho, todo ese balance llevó a la comisión deportiva cordobesista a mover ficha, cerrando su continuidad hasta 2028 hace casi un año.
Isma Ruiz ensaya un disparo durante un lance del Córdoba CF-Mirandés. / A.J. GONZÁLEZ
Albarrán, un capitán versátil
Distinto es el momento que atraviesa Carlos Albarrán, aunque no por ello menos relevante su peso dentro del equipo. El lateral catalán también superó la barrera de los 100 encuentros, consolidándose como uno de los rostros más representativos del vestuario desde su llegada procedente del Algeciras, donde ya había coincidido con Iván Ania.
Su primera temporada como blanquiverde fue de impacto inmediato: máximo exponente en minutos entre los jugadores de campo, titular indiscutible y con aportación ofensiva notable, incluyendo tres tantos en Liga y otro más, en El Toralín ante la Ponferradina, en la fase de ascenso. En la campaña del regreso al fútbol profesional, mantuvo su influencia, ampliando además su radio de acción al lateral izquierdo, donde ofreció soluciones en momentos de necesidad, como la pérdida de protagonismo de José Calderón.
En el presente curso, sin embargo, su rendimiento ha transitado por un terreno más irregular. Aun así, sus cifras siguen reflejando protagonismo: 1.826 minutos disputados, alternando posiciones en ambos costados de la defensa, condicionado en parte por las bajas de compañeros como Ignasi Vilarrasa y Juan María Alcedo, así como por la ausencia puntual de Trilli.
Más allá del rendimiento, Albarrán representa también un vínculo emocional con la ciudad. Su arraigo es evidente -con su hijo nacido en Córdoba- y su continuidad, a diferencia de la de Isma Ruiz, queda pendiente de resolución, ya que finaliza contrato al término de la presente temporada.
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