Josué Canales, atleta: «He tocado barro y he aprendido a perdonarme, a no ser injusto conmigo mismo»

Compartir:

Hace un año, Josué Canales (Honduras, 2001) sorprendió al mundo encadenando un quinto puesto en el Europeo y un bronce en el Mundial de atletismo en pista cubierta. La joven promesa del 800 español se convertía en una realidad. En la temporada al aire libre, sin embargo, no pudo dar continuidad a sus éxitos bajo techo y eso le calcinó física y mentalmente.

El ‘ochocentista’ afincado en Girona desde los tres años conversa con EL PERIÓDICO sobre ese proceso en vísperas del Mundial indoor de Torun (Polonia) que arranca este viernes y en el que, sin decirlo abiertamente, rebaja las expectativas de repetir medalla. No hay que preocuparse, todo forma parte de un medido plan.

El equipo español en el Mundial de pista cubierta. / José Luis Roca

¿Cómo llega al Mundial?

Bien. Fresco, que era el objetivo. Este año nos habíamos planteado el objetivo de llegar más frescos a las competiciones importantes, por eso he hecho solo dos mítines y la semifinal de un campeonato antes de este Mundial. Una carrera menos de lo que pensaba, pero me siento fresco para rendir bien.

Insiste en lo de «fresco».

Esta temporada queremos apostar sobre todo por el Europeo al aire libre que se celebra en agosto. El año pasado metí toda la carne en el asador en la temporada de invierno y llegué al verano con una fatiga bastante crónica que no fui capaz de superar y no queremos que se repita.

El año pasado metí toda la carne en el asador en invierno y llegué al verano con una fatiga bastante crónica que no fui capaz de superar y no queremos que se repita

Busca abarcar más y mejores objetivos. Parte del crecimiento de cualquier atleta.

Ha sido una apuesta arriesgada, porque solo he tenido dos oportunidades de conseguir la mínima para este Mundial, pero ha salido bien. Yo ahora estoy centrado plenamente en el Mundial, voy a dar mi máximo, pero en el largo plazo pienso en el aire libre. Es donde más verde estoy y donde más objetivos tengo por cumplir. El Europeo al aire libre es mi objetivo primordial este año.

Josué Canales, a la derecha, con su bronce en el Mundial indoor de 2025. / JESSICA LEE / EFE

En 2025 pasó de ser una joven promesa a una realidad. ¿Siente ahora la presión de tener que conseguir resultados?

Sí, sí que la siento, no te voy a engañar. Y entreno para lidiar con ello. Yo el año pasado a estas alturas tenía este mismo discurso, «entreno para manejar la presión», pero en realidad no la sentía. Sentirla después me afectó a mi rendimiento al aire libre, me cargó con la responsabilidad de rendir a un nivel que físicamente no era capaz de alcanzar. Fue una bola de nieve que me afectó a nivel físico y mental y acabé totalmente fatigado. El bronce mundial tuvo muchas cosas buenas, pero también me cargó con una gran responsabilidad, porque la gente empezó a esperar más cosas de mí.

El bronce mundial tuvo muchas cosas buenas, pero también me cargó con una gran responsabilidad

Explíquese.

He tenido que pasar un proceso de tocar barro, de tener mis propias guerras mentales. Me ha ayudado a valorar más todo lo que tengo a mi alrededor, a darme cuenta de que esta es la vida con la que soñaba. Que, en realidad, sueño con tener que manejar esta presión y esta responsabilidad. He trabajado mucho en eso, en ser consciente de que lo peor que me puede pasar es que no salgan las cosas como quiero, pero que no se acaba el mundo por ello. He aprendido a perdonarme, a no ser injusto conmigo mismo.

Fue la mejor temporada de su vida en cuanto a resultados y, sin embargo, la describe como una pesadilla.

Siempre te avisan de que lo difícil no es llegar, sino consolidarse -y yo aún no me considero consolidado-, pero no eres consciente hasta que lo vives. En este segundo año, quiero demostrarme a mí mismo y a todo el mundo que estoy capacitado para sobrellevar esa presión y esa responsabilidad.

El atleta Josué Canales / José Luis Roca

¿Cómo lo ha trabajado?

No he trabajado con psicólogos deportivos, ha sido más a base de tomarme mi tiempo con mi familia y hablar mucho con mi entrenador de que la temporada al aire libre no había salido como esperaba y de hacer un ‘reset’ para volver a entrenar en septiembre. Poco a poco he aprendido a valorar que el mundo no se acaba, que tengo la fortuna de volver a empezar cada temporada y que merece la pena hacerlo. Que pase lo que pase, siempre valdrá la pena.

¿Se llegó a plantear cosas como por qué seguía corriendo?

Sí, he vivido el síndrome del impostor, de pensar que hay cosas que no me estaba mereciendo, torturarme con que me habían contratado para una carrera y no había sido capaz de ganarla… Me ha costado creerme que me he ganado lo que he conseguido. He rechazado carreras por eso, para sentirme bien conmigo mismo. A veces tienes que darte una hostia para poder aprender de ella, así es el deporte de alto rendimiento.

He vivido el síndrome del impostor, me ha costado creerme que me he ganado lo que he conseguido

Ahora es cuando lo ha descubierto.

Claro, porque yo hasta hace un año era el David que no tenía nada que perder contra los Goliat, era yo el que les tenía que sorprender. Ahora sí que siento que tengo cosas que perder. Que en realidad no es así, pero haber conseguido ciertos éxitos o medallas me presiona para quedarme ahí. Pero es lo que lleva aparejado querer convertirse en una figura del 800 español.

Josué Canales celebra la medalla de bronce conseguida en los Mundiales de atletismo de pista cubierta de 2025. / ANDRES MARTINEZ CASARES / EFE

Y ahí tiene la competencia feroz de su amigo Mohamed Attaoui.

Somos muy buenos amigos. Me he desahogado mil veces con Moha y él conmigo. A él le pasó un poco lo mismo el año pasado en pista cubierta, que no le salieron las cosas después de haber sido quinto en los Juegos Olímpicos. Para mí es una suerte tener como rival a alguien con quien puedo mostrar mi vulnerabilidad, porque creo que nos hace más humanos. Quiero brillar, pero no a costa de otro. Yo ahora siento envidia sana por él, le veo como un ejemplo de que se puede, como una fuente de inspiración.

Para mí es una suerte tener como rival a alguien como Attaoui con quien puedo mostrar mi vulnerabilidad, porque creo que nos hace más humanos

Venir de una infancia complicada le habrá ayudado a relativizar los éxitos y los fracasos.

Sí. Valoro que he llegado a un punto en el que vivo de lo que me gusta, en el que puedo ayudar en casa, y eso me motiva para dejarme el cuerpo y el alma en lo que hago. Y he sido injusto conmigo mismo, machacándome cuando algo me sale mal, pensando que me lancé a aprovechar mi ventana de oportunidad y que ahora que tengo todos los medios para conseguir algo no soy capaz de lograrlo.

Y, después de todo, ¿tiene más hambre de éxito o temor a no cumplir las expectativas?

Tengo ganas de acertar. Ya he tocado barro y ahora tengo ganas dar mi show, de ser Josué Canales, ese kamikaze que se deja todo en la pista.

Josué Canales, durante un entrenamiento en el CAR de Sant Cugat, donde vie. / JORDI OTIX

¿Qué tal lleva los estudios?

Acabé el ciclo superior de Economía y ahora estoy preparando la prueba de acceso a la universidad. Me gustaría estudiar Fisioterapia. Yo siempre he sido muy disciplinado en mi carrera deportiva, pero en otros aspectos de mi vida, como los estudios, he sido un poco cabra loca. Era un desastre, siempre el más liante de la clase.

¿Se arrepiente?

No, no me arrepiento. El tiempo de la vida de cada persona tiene un ritmo diferente. Supongo que he asentado la cabeza un poco más tarde que los demás, pero ahora estoy en una posición cómoda. Así que no, no me arrepiento. Al final, es mi historia. Ahora me pasa que hay críos que me escriben o vienen a hablar en las pistas y me dicen que soy una inspiración para ellos. Y eso me ha hecho reflexionar: si hay un pequeño grupo de niños que se inspiran en mí, quiero que tengan una inspiración positiva, con unos valores buenos que son los que me han inculcado mis entrenadores y mi familia. Con el tiempo me he vuelto más responsable.

Suscríbete para seguir leyendo

También puede interesarte