Un estudio aconseja incluir los riesgos laborales por el cambio climático en los convenios

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El cambio climático ha dejado de ser un riesgo excepcional o coyuntural, ya es un factor permanente que afecta a la organización del trabajo y a la salud de los trabajadores. Fenómenos como el calor extremo, la contaminación, los incendios o las inundaciones deben integrarse en la gestión ordinaria de la prevención de riesgos laborales

Así lo afirma una reciente investigación de Gloria Rojas Rivero, catedrática de Derecho del Trabajo de la Universidad de La Laguna (Tenerife), y publicada en la Revista del Ministerio de Trabajo y Economía Social. El estudio pone de manifiesto que los sindicatos y la acción colectiva son actores esenciales para garantizar una transición ecológica justa y proteger la salud de las personas trabajadoras.

Actualizar los riesgos laborales

Según el estudio ‘Cambio climático y salud de las personas trabajadoras’, el enfoque tradicional de la prevención de riesgos laborales ya no es suficiente.

Para Gloria Rojas, la integración del riesgo climático requiere pasar de declaraciones genéricas a obligaciones operativas, medibles y exigibles, que aborden condiciones extremas como olas de calor, inundaciones, incendios forestales o contaminantes atmosféricos.

Recolección agrícola bajo el sol / Shutterstock

Esta adaptación no solo implica cambios en la gestión de seguridad y salud en el trabajo, sino también en la organización del tiempo laboral, la planificación de turnos, pausas de hidratación y rotación de tareas, según recoge una nota de la ULL.

Sindicalismo climático

 La autora apunta asimismo que los sindicatos han evolucionado hacia un sindicalismo climático, aplicando su rol tradicional de defensa de derechos laborales y seguridad en el trabajo a la protección ambiental y la justicia climática.

Esta transformación se materializa en nuevas figuras como los delegados climáticos y los comités paritarios de medio ambiente, presentes en España, Italia y Francia, responsables de supervisar protocolos preventivos, proponer mejoras y garantizar la integración de medidas ambientales en la gestión diaria de las empresas.

Además, señala que prácticas como la remuneración sostenible o eco-bonos amplían el repertorio de acción sindical, uniendo la sostenibilidad ambiental con la protección laboral.

Gloria Rojas, autora de la investigación / ULL

En este sentido, en el artículo se argumenta que la negociación colectiva es el momento ideal para incorporar medidas concretas frente a los riesgos climáticos.

En España, los convenios colectivos han comenzado a incluir cláusulas de ajuste de jornada en episodios de calor extremo, protocolos de emergencia frente a inundaciones o incendios, y medidas de ventilación, hidratación y pausas adicionales.

Sin embargo, la investigación señala que muchas de estas cláusulas aún son genéricas, declarativas y con escasa operatividad, limitando su efectividad real.

Acuerdos en cascada

El estudio también destaca la necesidad de implementar una arquitectura en cascada, esto es, acuerdos interprofesionales de referencia, convenios sectoriales robustos y protocolos de empresa operativos, que permitan homogeneizar la protección frente a riesgos climáticos y asegurar que llegue a los colectivos más vulnerables.

Algunos ejemplos de convenios de transición justa incluyen el Acuerdo Marco para la Minería del Carbón (2018) y el Acuerdo para las Centrales Térmicas (2020), que combinan medidas de apoyo al empleo, formación, reconversión profesional y compromisos de sostenibilidad.

Los convenios laborales deben incluir cláusulas concretas sobre los riesgos climáticos / Agencias

Por otro lado, Gloria Rojas subraya que la prevención climática debe incorporar un enfoque interseccional, protegiendo especialmente a colectivos vulnerables como migrantes, personal que trabaje de forma temporal, mayores, jóvenes, y quienes realicen labores al aire libre.

Asimismo, destaca la importancia de abordar la salud mental y los riesgos psicosociales asociados a emergencias climáticas, como la ansiedad o el estrés en situaciones extremas.

La investigación sostiene que la protección efectiva de la seguridad y la salud laboral frente al cambio climático sólo será posible mediante una estrategia integral que articule reformas normativas claras, una negociación colectiva operativa, un eco-sindicalismo comprometido y una sólida coordinación entre instituciones.

Añade que la consolidación de este enfoque permitiría convertir la gestión de los riesgos climáticos en un sistema estable, evaluable y exigible, capaz de garantizar empleo de calidad, plena tutela de los derechos laborales y avances tangibles en materia de seguridad y salud en el trabajo.

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