El sur del Valle de Punilla es un enclave con una rica historia que se remonta en el tiempo. En las cercanías de localidades como Cuesta Blanca, Cabalango e Icho Cruz, se esconde un pasado minero que fue fundamental para la economía regional durante gran parte del siglo XX. Hoy, muchos de estos sitios se han convertido en atractivos turísticos y senderos de trekking, pero sus socavones aún cuentan la historia de los materiales que se extrajeron de sus entrañas.
La geología de esta zona se caracteriza por la presencia de rocas graníticas y pegmatitas, lo que permitió la extracción de diversos minerales industriales y piedras semipreciosas como mica, que fue uno de los minerales más buscados en la región por su utilización en la industria eléctrica y para calefacción (debido a sus propiedades aislantes).
También se extraía cuarzo y feldespato, minerales abundantes en sectores como el Cerro Blanco de Tanti, utilizados para la fabricación de vidrio, cerámica y porcelana. En los alrededores de Cabalango y Cuesta Blanca, se halló fluorita y todavía existen túneles centenarios desde donde se extrajo este mineral. Durante los períodos de guerras, la fluorita tuvo una gran relevancia estratégica, ya que se utilizaba en la producción de acero y armamento bélico.
En menor medida, la región también ha registrado presencia de metales estratégicos como el berilio (utilizado en aleaciones ligeras) y uranio, este último asociado a la formación geológica de Los Gigantes.
El granito y la caliza también fueron explotados para la producción de cales hidráulicas y materiales de construcción que ayudaron a levantar las ciudades de la provincia.
Hoy en día, se pueden visitar antiguos establecimientos como Águila Blanca (en la zona de Cuesta Blanca/Icho Cruz), donde aún se conservan los túneles y caminos trazados originalmente por los mineros para descender las piedras y la mica desde los socavones hasta los centros de carga.
Estos senderos, que hoy recorren turistas entre bosques serranos y arroyos, son el testimonio físico de una época en la que el sur de Punilla no era solo un destino de descanso, sino un motor de extracción mineral para el país.
