Los Juegos Olímpicos de Invierno, que se están celebrando en Milán-Cortina, están dando mucho de qué hablar. La última polémica involucra la queja de los deportistas por la escasez de preservativos, según informa el medio ‘Corriere dello Sport’. Además, se ha registrado un número récord de solicitudes de servicios sexuales durante la competición.
Un deportista, que prefirió mantener su anonimato, compartió su queja al medio ‘Corriere dello Sport’. «Las existencias se agotaron en 72 horas. Nos prometieron nuevos, pero no sabemos cuándo llegarán«, destapó el atleta de alto nivel.
Se distribuyeron más de 10.000 condones, aunque se agotaron durante los primeros tres días de la competición, según contó el deportista al medio de comunicación.
Desde 1988, en Seúl, es tradición que las villas olímpicas cuenten con condones, con el objetivo de concienciar a atletas y jóvenes sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual.
No obstante, en los Juegos Olímpicos de París se repartieron más de 300.000 preservativos, lo que equivale a aproximadamente dos por deportista al día. En cambio, en estos Juegos Olímpicos de Invierno la brecha es considerablemente mayor.
Hace unos días, ‘SimpleMedia’ realizó un estudio con datos publicados por el portal internacional de anuncios clasificados ‘SimpliEscort’, en el que se demostraba que desde el inicio de los Juegos Olímpicos había habido un aumento en los anuncios de contratación de acompañantes en diversas localidades donde se celebran eventos y competiciones.
Un deportista en los Juegos Olímpicos de Invierno / ANDREA SOLERO / EFE
«Milán ha experimentado un aumento del 23%, seguida de Cortina d’Ampezzo, con un 12% , Valtellina (Bormio y Livigno), con un 6%, y Val di Fiemme y Anterselva, con un 3%», desvela el ‘Corriere dello Sport’.
Esta demanda no viene únicamente de los deportistas que compiten en los Juegos Olímpicos de Invierno, sino de patrocinadores, miembros de la delegación y periodistas, según desveló una acompañante al medio mencionado anteriormente. Además, expuso que todos «tienen ganas de desconectar«.
