María Adánez: «Huí de la popularidad de ‘Aquí no hay quién viva’ porque lo necesitaba»

Compartir:

-Protagoniza ahora la obra teatral ‘Panorama desde el puente’, una historia del gran Arthur Miller que sucede en los años 50, pero que tiene una vigencia absoluta.

-‘Panorama desde el puente’ retrata la historia de Eddie Carbone, un buen hombre en palabras de Arthur Miller, un estibador que trabaja en los muelles de Brooklyn, que ante la llegada de unos primos de su mujer, que es el personaje que yo interpreto, de Beatrice, cambia lo que es totalmente su vida, va a dar un giro de 360 grados. Arthur Miller es un dramaturgo muy inteligente y un gran conocedor del alma humana y de todos sus recovecos. Construye unos personajes que son humanos, como la vida misma, nadie es ni bueno, ni malo, ni mediocre, ni maravilloso, sino que todos somos un poco todo dependiendo del contexto y de la circunstancia.

-Y ahí se desata el drama.

-La llegada de estos inmigrantes trastoca totalmente lo que es el panorama familiar y finalmente Eddie decide llamar a la policía y denunciarlos. Pero, y aquí para mí es lo más interesante, no es lo que está pasando ahora en Estados Unidos, que es el sistema contra el individuo, sino que en esta función, que es una tragedia griega, es el propio ser humano contra el sistema. Es decir, el personaje de Eddie denuncia a los inmigrantes ilegales, pero realmente lo hace para acabar con lo que siente, para oprimir, para cortar radicalmente todo ese deseo que tiene hacia su sobrina. Como no sabe gestionarlo, al final echa mano a las leyes, pero en realidad no por los primos en sí, sino por acabar con ese deseo que no lo deja salir fuera. Son los instintos contra la ética, contra el individuo, contra la razón.

-¿El teatro es la vida?

-El teatro siempre es un espejo de lo que está ocurriendo. El alma humana es la misma, pero con distintos contextos. Al final, el instinto frente a la razón es un choque universal. Es intrínseco al ser humano.

-¿Ha sido difícil meterte en este papel?

-Es nuestro oficio, el del actor, pero no estamos desnudos. Siempre te espera una partitura, en este caso es el texto de Arthur Miller. Lo que hacemos los actores es dar vida a unos personajes que están sobre un papel. Y el de Beatrice es un personaje muy interesante. Es esa mujer que escucha y es esa mujer que quiere evitar la tragedia desde el minuto número uno y va a hacer todo lo posible hasta el final para que no suceda la tragedia. Es esa mujer generosa, dadora de vida, de casa, de hogar, esa buena mujer que quiere a su marido y que va a intentar por todos los medios que lo siga teniendo.

‘Panorama desde el puente’ está en el Teatro Principal de Zaragoza hasta el domingo. / GERARDO SANZ

-Lleva una carrera larguísima, ¿se ha llegado a plantear en algún momento que se había equivocado?

-Hombre, claro, claro. Pero de todos modos el camino en la vida se aprecia más con los errores que con lo bueno en todo, no solo en el trabajo, en lo personal. Los grandes aprendizajes vienen cuando se cometen errores, cuando las cosas no van bien, porque entonces ahí hay reflexión, hay autocrítica, hay aprendizaje. Cuando todo está bien, nadie se cuestiona nada.

-Llegó al gran público principalmente por la televisión con papeles como el de ‘Aquí no hay quien viva’, un público muy diferente del del teatro, ¿nota la diferencia?

-Por supuesto, por supuesto. Lo que pasa es que lo que me da mucha satisfacción es que ese todo gran público de gente que ve las series de televisión, gente no tan joven, la lleve también al teatro. Es nuestra la responsabilidad, la de de llevar a la gente joven y de llegar a todos los públicos haciendo cosas asequibles para todo el mundo. Y para esa gente joven atrapada en las pantallas que tiene demasiados estímulos, hacer piezas que digan ‘venga, vamos a ver qué nos están contando’, aunque de repente Arthur Miller les parezca ya del pleistoceno o un tostón. Hay que traerles esa visión ahora al 2026 que rompa con todas las pantallas y que realmente les hagamos reflexionar y contar algo para que se lleven alguna pequeña reflexión grande o alguna experiencia de haber estado allí con nosotros en el teatro.

-Es un claro ejemplo de carrera muy diversa, de que se pueden hacer muchos géneros y en todos lucirse.

-Bueno, eso depende de la inquietud de cada uno. Yo que llevo como tú bien sabes, muchísimos años de oficio, siempre he querido ponerme las cosas difíciles, salir de la zona de confort, aprender cada vez más, salir de mis recursos, y de lo que sabes que puedes hacer y que te funciona por oficio. Entonces para mí siempre abrazar el riesgo el decir ‘¿Y ahora qué hago? ¿Y ahora dónde me lo pongo más difícil?’ Porque a diferencia de la televisión, que es un periodo también maravilloso, donde se aprende una barbaridad, en el teatro está uno más solo.Eres más responsable de ti. Estás llegando con tu energía y con tu voz a la fila 19, que probablemente no te estén viendo ni los ojos, pero llegas con tu energía, con tu voz. En el teatro hay una exigencia más física y de técnica, que en eso en el cine o en la televisión se aplaca porque tienes al cámara y al microfonista encima de ti. Pero esa exigencia a mí me ha servido para crecer, para evolucionar, para no quedarme en un único lugar.

María Adánez, la segunda por la izquierda, durante la representación de la obra. / GERARDO SANZ

-¿Ha notado que quizá por haber participado en series como ‘Aquí no hay quién viva’ o ‘La que se avecina’, hayan tenido dudas para contar con usted para un papel alejado de la comedia?

-Sí, sin lugar a duda. Los trabajos encorsetan, y muchas veces es difícil que te puedan ver en otro registro. Es famosa la anécdota de Bryan Cranston, el protagonista de ‘Breaking Bad’. Venía de hacer una serie sobre comedia familiar y no le querían para ‘Breaking Bad’ ni en broma. Te ven en un registro y luego es muy difícil sacar a la gente de esa idea que tienen de ti. Por eso yo también me fui al teatro, por eso en un momento álgido de popularidad como era el de ‘Aquí me quién viva’, me fui a hacer ‘Salomé’, ‘La señorita Julia’ de Strindberg, con Miguel Narros, que entonces era uno de los maestros del teatro de prestigio. Quería aprender, desencasillarme, hacer más cosas.

-¿Lo necesitaba?

-Sí, sí, sí, totalmente.

-¿Qué recuerda de Zaragoza ahora que regresa?

-Estuve hace relativamente poco rodando la película de ‘Menudas piezas’, de Nacho García Velilla, o sea que la tengo muy reciente y fresca. Le tengo mucho respeto al Teatro Principal porque es un pedazo de teatro con muchas butacas.

-Dicen que el público de Zaragoza es complicado…

-Es muy exigente, y en cada plaza hay que torear.

-Acaban de estrenar en Valladolid la obra y el estreno siempre es un momento crítico porque es comprobar si el público responde, ¿ya están más tranquilos?

-Al final, el teatro se hace para el público, entonces tú puedes especular, tu intuición y tu experiencia te pueden encauzar bien, pero hasta que no tienes el público enfrente de ti no sabes realmente cómo se respira la función. Lo que te puedo decir es que hemos estado tres días en Valladolid y ha sido un grandísimo éxito. La respuesta ha sido maravillosa con el público puesto en pie, que también creo que es muy difícil levantarlo en Valladolid.

Suscríbete para seguir leyendo

También puede interesarte

Ley Joaquín: murió aplastado por un arco de fútbol y sus papás buscan que no le pase más a ningún chico

Joaquín Gatto tenía 12 años, vivía en Ramos Mejía y a principios de enero viajó a Neuquén junto...

Piden licencia a Urbanismo para nuevos apartamentos turísticos en la calle Sevilla de Córdoba

La Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) del Ayuntamiento de Córdoba ha iniciado el trámite de información pública del...

El abogado del Lincoln vuelve a Netflix: Mickey Haller ante su juicio más personal

La serie El abogado del Lincoln se basa en las novelas de Michael Connelly y se...