«Llevo una semana sin dormir. Esto es un sinvivir». «Ahora dicen que viene lo peor, menos mal que no hemos bajado los muebles». «Esto es un desastre». Ha pasado menos de una semana desde que el agua alcanzara un metro de altura en la barriada cordobesa de Majaneque y el ambiente dista mucho de haber vuelto a la normalidad. El anuncio de que la borrasca Leonardo descargará con fuerza entre el miércoles y el jueves ha vuelto a tensar a vecinos que apenas han tenido tiempo de recuperarse. Muchos ya se preparan para el peor escenario, aunque se aferran a que «esto no sea como en 2010».
El ambiente en las calles de Majaneque revela pronto no solo lo que ocurrió hace siete días, sino también el miedo a lo que puede volver a pasar. Todas las viviendas presentan ahora escolleras improvisadas de varios centímetros de altura. «He comprado seis palets porque el agua en mi casa casi superó el escalón», cuenta un vecino mientras termina de colocar mortero. En la calle solo se habla de lo que está por venir. «Hemos comprado una bomba de agua para achicar y no hemos movido los muebles», explica Elisa Martínez. «Mi madre es muy mayor y no podemos arriesgarnos. Vamos a poner ladrillos en el baño, que fue por donde entró el agua», añade otra vecina.
Elisa Martínez y su tía, con la casa con escolleras hablan con su vecino Juan Antonio Andújar. / Manuel Murillo
Elisa invita a pasar a la casa de sus tíos, donde el agua alcanzó el metro de altura. «Entraba por el baño, por el patio… por todos lados», explica el hombre mientras muestra cómo las camas y los sillones permanecen elevados. «No hemos tocado nada porque sabíamos que esto podía volver a pasar». El cansancio se le nota en la voz. «Estamos agotados. Esto es horrible». Mira al cielo y guarda silencio unos segundos. «Cuando pensábamos que esto iba a dar un respiro, vuelve otra vez. Es un sinvivir». Pese a todo, tienen claro que no se irán y dormirán en la planta de arriba. «No nos vamos salvo que el agua nos llegue al cuello. Si nos vamos, ¿qué hacemos? ¿Dejamos que se inunde todo?», se pregunta Elisa encogiéndose de hombros. Dormir, admiten, es misión imposible.
Unos metros más arriba, Juan Antonio Andújar muestra su vivienda completamente patas arriba. Los muebles están elevados y los enseres retirados. Desde el otro día permanece así y, consciente del riesgo, ha multiplicado las escolleras —en la entrada rozan el medio metro— y ha sellado todos los huecos. «El agua entraba por todos lados. Esto era un río y no puede pasar otra vez», afirma. Vive pendiente del cauce. «Voy a mirarlo cada dos por tres», dice, reconociendo que está «reventado». «Han sido días de mucha faena». Ante los pronósticos, la impotencia se impone. «Mira cómo está todo. Más no podemos hacer», concluye con las manos abiertas en el salón.
Una agente de la Policía Local de Córdoba observa el avance del río Guadalquivir a su paso por Guadalvalle. / Manuel Murillo
En la calle, la Policía Local pasa constantemente. «Llevan una semana circulando», comenta la dueña del ultramarinos. Ella ya ha decidido que miércoles y jueves cerrará el negocio y lo tiene todo preparado para evitar, en la medida de lo posible, que el agua vuelva a entrar. La anterior riada la pilló dentro de la tienda y fue «una locura». Ahora, aunque vive en La Fuensanta, también teme los desplazamientos con esta climatología. Cruza los dedos para que el temporal dé una tregua. «Como se inunde otra vez, esto es la ruina», apunta.
Francisca Caballero, vecina desde hace más de 60 años, no puede ocultar la emoción. «Es una impotencia muy mala entrar en tu casa y no poder hacer nada», dice con la voz quebrada. «Aquí nunca había pasado nada y ahora dos veces en una semana… es horrible». En su vivienda el agua alcanzó el medio metro, entrando sobre todo por la alcantarilla. «Éramos nueve personas achicando agua y no dábamos abasto. No quiero ni pensar en repetirlo». También ha levantado escolleras y duerme desde entonces con un ojo puesto en el arroyo y otro en el alcantarillado. «Es un sinvivir», repite. Aun así, lo tiene claro: «He nacido y me he criado aquí. Esta es mi casa y aquí seguiré».
Guadalvalle controla el río
Al otro lado de la carretera, en la urbanización de Guadalvalle, en la calle La Perdiz, Manuel Rodríguez, Juan Ruiz, Rafael Pérez y Salvador Corregidor conversan tras volver de ver el río. «Va mucho más bajo que la semana pasada, aunque dicen que lo gordo llega el miércoles», apunta Manuel. «Mucho tiene que llover para que pase como en 2010», añade Salvador, aunque reconoce que «ya no tenemos cuerpo para eso». Señalan a las administraciones. «Los políticos son los que tienen que evitar que esto se repita», comentan. Por ahora se muestran calmados, aunque Juan explica que su mujer se marchará de casa por precaución. Él, sin embargo, se quedará. Rafael recuerda que el año pasado el agua llegó al porche. «Muy mal tiene que ponerse para irnos», afirma.
Una semana desafiando al río: vecinos de las parcelaciones se preparan ante la llegada de la borrasca Leonardo. / Manuel Murillo
Alcolea en calma tensa
En Alcolea, en Camino Veredón de la Barca, la vigilancia es constante. «No estamos asustados, pero sí alerta», explican Ambrosio Martínez y Antonia Mudarra. El nivel del río está ahora más bajo, aunque Antonia admite que «cada media hora miro por la ventana». Dormir tampoco está siendo fácil. Aunque el agua apenas entró en sus casas, la calle quedó completamente anegada y hubo que levantar los muebles a contrarreloj. Confían en que este año la regulación de los pantanos esté ayudando. «Al río es a lo que le temo. Así no se puede vivir», suspira Antonia. Ángel, otro vecino, ha colocado barreras en su puerta. «Solo espero que no pase nada», dice resignado.
Ambrosio Martínez y Antonia Mudarra, de la barriada de Alcolea, conversan sobre la evolución del río. / Manuel Murillo
En la Ribera Baja, inundada el pasado marzo, el ambiente es algo más tranquilo. Pepi Cerezo vigila el nivel desde la ventana. «Hay muchos avisos, pero estamos tranquilos», asegura. Confía en el control del caudal. «Aquí el problema no son los arroyos, es el río, y lo están vigilando bien». Su vivienda está en alto, aunque recuerda que hace 16 años el sótano se inundó. Desde entonces levantaron un muro perimetral. «No debería pasar nada», concluye.
Mientras el cielo, y sobre todo los caudales, amenazan de nuevo y los avisos se suceden, en como Majaneque, Guadalvalle o Alcolea nadie baja la guardia. Las escolleras siguen en pie, los muebles permanecen elevados y el descanso vuelve a quedar en suspenso. A la espera del río y del tiempo, los vecinos solo piden una cosa: que esta vez el agua no vuelva a entrar en casa y que puedan dejar de estar en tensión.
En Directo
El temporal mantiene cortadas varias carreteras de la red secundaria en Andalucía por inundaciones y desprendimientos, según la relación de incidencias facilitada. Las afectaciones se concentran sobre todo en Cádiz, aunque también se registran cortes puntuales en Córdoba, Granada y Málaga, lo que está complicando la movilidad en distintos puntos de la comunidad.
En la provincia de Cádiz, permanecen cerradas la A-2075 en Rota y la A-8126 en Algodonales, además de la CA-405R2 en San Roque. También están cortadas varias vías del entorno de Jerez: CA-3102 (Jerez de la Frontera), CA-3104 (Guadalcacín), CA-3110 (La Ina), CA-3113 (El Portal) y CA-4107 (Torrecera).
La lista de carreteras afectadas en Cádiz se completa con la CA-5101 en Gibalbín, la CA-6101 en Bornos, la CA-6105 en Los Barrancos y la CA-6200 en Alcalá de los Gazules, así como varios cortes en la Sierra: CA-8105 y CA-8104 en Ubrique, CA-9101 en Olvera, CA-9104 en Grazalema, CA-9107 en Olvera y la CA-9120 en Torre Alháquime.
Fuera de Cádiz, la provincia de Córdoba registra el corte de la CO-4207 en Malabrigo. En Granada, permanecen cerradas la A-336 en Anzola y la A-4026 en Pinos-Genil. Y en Málaga, el temporal obliga a interrumpir la circulación en la MA-8302 en Estepona, la A-366 en Guaro y la A-7150 en Casares. Se recomienda extremar la precaución y evitar desplazamientos por estas zonas mientras persistan las incidencias.
Las lluvias intensas y los episodios de inundaciones suponen un riesgo grave para la seguridad vial. Ante este tipo de situaciones, la Junta de Andalucía, a través de la Agencia de Seguridad y Gestión Integral de Emergencias de Andalucía (EMA 112), recuerda una serie de recomendaciones fundamentales para los conductores con el objetivo de evitar accidentes y situaciones de peligro.
Dentro de esta guía se encuentran consejos ante balsas de agua, desplazamientos en coche y situaciones posibles en carretera.
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El Ayuntamiento de Córdoba ha habilitado el pabellón de Vistalegre como punto de encuentro en caso de evacuación ante las posibles inundaciones que podría generar la borrasca Leonardo. A causa del nivel de emergencia 2 decretado por la Junta de Andalucía se suspende la actividad deportiva programada este fin de semana y se deja el espacio en caso de ser necesario para atender a los vecinos de Córdoba.
En este sentido, el Consistorio ha informado de que, en concreto, este espacio queda habilitado como punto de encuentro en caso de evacuación, tal y como dicta el protocolo de actuación en el citado nivel de emergencia. Además, el Gobierno municipal recomienda «extremar la precaución y seguir las indicaciones oficiales».
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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha advertido este martes de que no cumplir las instrucciones de las Fuerzas de Seguridad ante los desalojos por riesgo de inundación puede acarrear multas. Tras la reunión del comité del Plan de Emergencias, ha subrayado que “no son recomendaciones”, sino «instrucciones» destinadas a proteger a la población frente a una de las mayores lluvias que ha vivido Andalucía en lo que va de siglo. Y aquel que se las salte, se enfrenta a una posible multa. La instrucción en caso de riesgo de inundación es que «salgan de sus casas. Esto es más que recomendaciones, son instrucciones, y recuerdo que, por tanto, llevan aparejado un reproche administrativo en forma de multa que podemos asumir y que se asume una vez que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de Estado consideran que no se están cumpliendo las normas que se han puesto en marcha».
Sobre todo, estas indicaciones van destinadas a quienes viven en zonas inundables y han sufrido episodios previos, por lo que conocen las pautas básicas de autoprotección: «Tienen que irse a la parte más elevada de su vivienda para evitar que el agua las arrastre. Si están muy cerca del río, lo mejor es irse a otro lado». «Desde la Administración y desde el operativo montado, vamos a estar pendientes», ha apostillado el presidente.
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Google ha puesto en marcha Flood Hub, una plataforma pública que combina mapas interactivos y modelos de inteligencia artificial (IA) para ofrecer alertas y pronósticos de inundaciones repentinas con varios días de antelación, una herramienta que puede resultar útil en contextos de riesgo climático como el que afronta Córdoba y otras zonas de Andalucía en estos momentos, ante el paso de la borrasca Leonardo y la expectativa de fuertes crecidas en los ríos. Hay que recordar que la Junta de Andalucía ha anunciado la suspensión de la actividad lectiva este miércoles y el umbral del río Guadalquivir ha vuelto a rebasar el umbral amarillo. Además, la Aemet ha decretado el aviso amarillo por vientos y lluvia también de cara a este miércoles.
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