La gastronomía argentina cuenta con numerosas preparaciones tradicionales que lograron trascender generaciones y mantenerse vigentes en la mesa cotidiana. Una de ellas es la torta de 80 golpes, una receta clásica de panadería reconocida por su textura esponjosa y húmeda, similar a la del pan dulce, que la convierte en una opción ideal para acompañar el mate en desayunos y meriendas.
Con el paso del tiempo, esta torta se consolidó como un infaltable en panaderías de todo el país. Sin embargo, también es posible prepararla en casa de manera sencilla y económica. Su particular nombre revela uno de los secretos de la receta: la masa debe golpearse 80 veces contra la mesada, un paso clave para lograr una miga tierna y aireada.
Además de su sabor y textura, una de las principales ventajas de esta preparación es su bajo costo en comparación con el precio de panadería. Con ingredientes accesibles como harina, azúcar, huevos, manteca y levadura, la torta de 80 golpes se presenta como una alternativa rendidora para compartir en familia o con amigos.
El procedimiento incluye dos tiempos de levado y un relleno simple a base de manteca y azúcar, que aporta humedad y un sabor característico. Una vez horneada, se pincela con almíbar, lo que realza su dulzura y prolonga su frescura.
De esta manera, la torta de 80 golpes se reafirma como una receta que combina tradición, simpleza y sabor, manteniendo viva una costumbre bien argentina que sigue pasando de generación en generación.
Ingredientes para la torta de 80 golpes
- 50 g de levadura fresca.
- 3 cucharadas de aceite neutro (maíz o girasol).
- 1 taza de leche tibia.
- 450 g de azúcar mascabo o común.
- 700 g de harina.
- 150 g de manteca.
- 1 cucharada de esencia de vainilla.
- 2 huevos.
Paso a paso de la torta de 80 golpes
Preparar el almíbar: En una olla chica se coloca media taza de azúcar y media taza de agua. Se lleva a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva por completo y rompa hervor. Se cocina durante 2 a 3 minutos, se apaga el fuego y se reserva. Este almíbar se utiliza para pincelar la torta apenas salga del horno.
Activar la levadura: En un recipiente se coloca la leche tibia y se agrega la levadura fresca desmenuzada. Se incorporan dos cucharadas de azúcar y se mezcla hasta disolver. Se tapa con un repasador y se deja reposar durante unos 15 minutos, hasta que la preparación esté bien espumosa.
Mezcla inicial de la masa: En un bowl grande se coloca la harina junto con 100 g de azúcar y se mezcla. Se hace un hueco en el centro y allí se agregan los huevos, el aceite, la esencia de vainilla y la mezcla de levadura activada.
Integrar los ingredientes: Con la mano se comienzan a unir los ingredientes desde el centro hacia los bordes, hasta formar una masa. Luego se pasa a la mesada y se amasa hasta obtener una masa lisa, suave y bien integrada.
Golpear la masa: La masa se golpea contra la mesada 80 veces, contando cada golpe. Este paso es fundamental para mejorar la textura final de la miga y lograr una torta más tierna y esponjosa.
Primer levado: Una vez finalizados los golpes, se coloca la masa en un bowl, se tapa con film o repasador y se deja reposar en un lugar cálido hasta que duplique su volumen.
Desgasificar suavemente: Cuando la masa haya levado, se pasa nuevamente a la mesada y se desgasifica presionándola suavemente con los dedos, sin amasar.
Estirar de la masa: Con un palo de amasar se estira la masa formando un rectángulo parejo sobre la mesada.
Rellenado: Sobre toda la superficie del rectángulo se distribuye la manteca en estado pomada. Luego se espolvorea azúcar de manera uniforme por encima.
Enrollado: Se enrolla la masa desde el lado más ancho, a lo largo, como si fuera un pionono, procurando que quede parejo.
Cortar las porciones: El rollo se corta en rodajas de entre 8 y 10 centímetros de ancho, procurando que todas tengan un tamaño similar.
Armar en el molde: Las rodajas se colocan de pie, una junto a la otra, en un molde tipo savarín previamente enmantecado y enharinado. Se aplastan apenas para que ocupen bien el molde.
Segundo levado: Se tapa el molde con un repasador y se deja reposar nuevamente hasta que la masa vuelva a crecer y se note bien inflada.
Hornear: Se lleva a horno precalentado a 160 °C y se cocina durante aproximadamente 40 minutos, o hasta que la torta esté bien dorada.
Servir: Apenas se retira del horno, se pincela la torta con el almíbar preparado al inicio. Se deja reposar unos minutos, se desmolda y se deja enfriar antes de servir.
