La Cooperativa Agrícola La Unión, una de las entidades de referencia en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, ha calebrado este sábado la tercera edición de su Vendimia Infantil en sus instalaciones de Río de la Hoz.
Una jornada festiva que, en apenas tres años, ha pasado de ser una iniciativa pionera a convertirse en una tradición esperada por decenas de familias. Y es que no se trata únicamente de cortar racimos o de ver cómo el mosto fluye tras la molturación. El objetivo que se ha propuesto esta entidad fundada en 1979 por un grupo de agricultores impulsados por la Unión de Agricultores y Ganaderos (UAGA) va mucho más allá: acercar a los más pequeños la cultura del vino, enseñarles de dónde nace y, sobre todo, sembrar en ellos el amor por la tierra para garantizar un relevo generacional que se ha convertido en una necesidad para el sector agrícola.
Desde primera hora de la mañana, el lagar de La Unión se llenó de movimiento. Llegaban niños y niñas acompañados de sus padres y abuelos, algunos empujando carritos, otros cargando cestas y hasta pequeños capazos en los que reposaban los racimos de uva recién cortados. Cada familia pasaba por la báscula para pesar el fruto, aunque en cantidades simbólicas.
Un niño vierte sus racimos de uva en la prensa de La Unión para asistir al proceso de molturación.
Después, la magia continuaba en el pequeño lagar portátil instalado para la ocasión. Allí, bajo la mirada atenta de los operarios de la cooperativa y el asombro de los más pequeños, las uvas se fueron transformando en mosto.
Tres niñas aguardan sobre su pequeño tractor para poder depositar sus uvas en la prensa portátil. / OSÉ ANTONIO AGUILAR
Acercar la tradición a los pequeños
«Difícilmente conseguiremos un relevo generacional tan necesario para el mantenimiento de la vitivinicultura en el marco Montilla-Moriles si no dejamos que los más jóvenes conozcan nuestras tradiciones y entiendan la importancia de la defensa de los agricultores», afirmó Francisco Fernández, director-gerente de La Unión.
La Vendimia Infantil no solo repitió el esquema de sus dos ediciones anteriores, sino que incorporó varias novedades muy bien acogidas por todos los asistentes. La primera, un taller impartido por la Asociación de Amigos de la Venencia de Montilla, en el que los niños pudieron aprender esta técnica que nació con una finalidad práctica —probar el estado del vino en las botas de crianza— y que se ha convertido en un símbolo del marco Montilla-Moriles. La segunda novedad fue la participación de niños procedentes de Moriles, localidad con la que La Unión mantiene una relación especial, sobre todo desde la fusión, el pasado mes de junio, con la Cooperativa Nuestra Señora del Rosario.